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Inversión de la relación entre sueldo y trabajo

¡ Qué miedo ¡ Veo que los bancos empiezan a venderse las acciones de fondos inmobiliarios y me aterrorizo. Hace unos días escuché un comentario en la radio, de alguien que hasta hace poco hubiera considerado un frikie diciendo “los grandes poderes económicos (citaba al Sr. Botín entre ellos) que forman el Club Bieldelberg pretenden que suban los intereses y bajen los precios de los pisos, para hacer desaparecer el dinero en metálico de la circulación. Ellos nos darán un crédito en una tarjeta, y nuestra capacidad de trabajo (sueldo) será lo que tendremos hipotecado por ello, no nuestra vivienda. Además, en España están interesados en que la candidata del PP a las siguientes Elecciones Generales sea Esperanza Aguirre y que ésta sea Presidenta del Gobierno”Según este, hasta entonces creía, frikie inglés, íbamos a trabajar todos para el BSCH (y los demás), que nos iba a asignar una tarjeta de plástico con un saldo que íbamos a poder gastar, pero las personas no íbamos a ver un duro nunca. Que el propósito de este club es hacer desaparecer el dinero en metálico.

Ayer, leyendo a Joan Barril en El Periódico de Catalunya, refiriéndose a las fechas que vienen, volví a ver una reflexión parecida. El gran Barril, hablaba de la inversión entre sueldo y trabajo que habían producido las tarjetas de crédito. Venía de decir, que cobramos el dinero y hacemos uso de él antes de trabajar. Vamos, que el banco nos adelanta el sueldo a través de la tarjeta de crédito. Claro, Barril ya sé quien es, no es un frikie, o eso creo, y esa reflexión suya me hizo recordar el rato que en su día pasé riendo mientras escuchaba el programa Toni Clapés a la vez que hizo salir mis miedos al sistema.

Todo esto, unido con la publicidad masiva sobre refinanciación de deudas de diferentes agencias de intermediación bancaria, y esa manía que les ha dado tanto a los bancos, como a sus usuarios por refinanciar o directamente financiar la inversión en activos con vida útil de máximo 5 o 6 años, o financiación de consumo actual (la gran bola de las tarjetas de crédito al 24% anual de intereses), con hipotecas a 30 o 40 años, me entran escalofríos. Si cada coche que nos compremos, lo financiamos con la hipoteca de la vivienda, y la vida útil de un coche es de 6 años, llegara un momento en que estaré pagando al mismo tiempo mis últimos 5 coches, pero sólo estaré disfrutando del último que me compre, los otros habrán ido pasando por el desguace paulatinamente. Para eso es muy sabía la contabilidad, que siempre nos aconseja que las inversiones hay que financiarlas como máximo por el periodo de vida útil que se les presupone. Esta máxima financiera empresarial, estaría bien que la aplicáramos todos a nuestra vida.

No sé si realmente el Club de la ESPE está llevando a cabo la estrategia de eliminar el dinero en metálico para dominar el poder económico de forma absoluta, tal como escuché decir en Versió RAC 1 pero al menos si podríamos tener en cuenta una serie de cosas, para que no nos acabe pasando realmente si no lo mismo, si algo parecido, y esto pasar por ser capaces de medir el consumo en función de nuestras capacidades reales, y no de la hipoteca de nuestras presuntas capacidades futuras. Vienen momentos de consumo masivo, y hacer esta reflexión y ser capaces de cumplirla cada uno en su espacio, creo debiera ser una responsabilidad de las personas que nos consideramos de izquierdas.

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Microcréditos y tercer sector

Según las conclusiones del Fòrum Barcelona 2004 “Las desigualdades sociales son cada vez mas evidentes en una sociedad dominada por la globalización. Los esfuerzos de las organizaciones de los gobiernos y la sociedad civil por erradicar la pobreza parecen insuficientes. El hambre, las enfermedades y la exclusión social, causa y efecto de la pobreza, aumentan de forma desproporcionada en el mundo. Sin embargo, los microcréditos, servicios de préstamo para las personas más desfavorecidas, parecen ser una de las soluciones capaces de reducir la pobreza mundial en un 50% para el 2015. Este sistema, que ya se ha desarrollado con éxito en varios países en vías de desarrollo con resultados muy esperanzadores, supone un cambio de mentalidad en la ayuda humanitaria”.

Después de leer estas conclusiones, podemos plantearnos como es la aplicación de este sistema de microcréditos en España, si realmente aquí consigue los propósitos además de algunos aspectos sobre el tercer sector que pueden ser de interesante reflexión.

¿Es el microcrédito una solución real en los países desarrollados?

Sin duda, el microcrédito puede ser de gran ayuda para aquella persona emprendedora, que quiere salir de una situación de pobreza. Pero antes tendríamos que calificar que pobres son los que tienen derecho a un microcrédito según las entidades que los ofrecen a día de hoy en España, que en su gran mayoría son fundaciones pertenecientes a la obra social de alguna de las Cajas de Ahorro.

Pues bien, el perfil de “pobre” con derecho a este tipo de financiación viene definido en primer lugar por tener capacidad personal para poner en marcha un negocio. Además, debe ser una persona que no este presente en los listados ASNEF y RAI, los dos listados principales de registro de morosos en España. La persona, en el caso de no tener nacionalidad de la UE, debe demostrar tener un mínimo de arraigo y además tener un permiso de trabajo por cuenta propia, permiso que para extranjeros sólo se ofrece a partir de la tercera renovación, esto son seis años, o si se prevé montar una empresa con 60.000 euros de capital, y las cantidades que ofrecen los microcréditos rara vez superaran los 40.000 euros.

De este modo, parece más o menos claro que hablamos de una persona con nacionalidad de la UE o con permiso de trabajo en España superior a 5 años, que nunca haya dejado a deber nada, y con aptitudes para gestionar su propio negocio. ¿Podemos hablar realmente de redistribución? ¿Seguimos marginando a los de siempre? ¿Realmente podemos hablar de obra social? ¿Se trata sólo de otra forma de marketing que tienen las grandes cajas?

Para ayudar a esta reflexión, os invito a leer parte del dialogo que se dio en el dialogo sobre “pobreza, microcréditos y desarrollo” dentro del Fòrum de las Culturas de Barcelona:

Felipe Gómez, Profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Deusto, denunció que la “banca convencional está viendo un nicho de mercado y una oportunidad de RR.PP. en los microcréditos”. José Juan Ruiz del Banco Santander defendió a la organización a la que representa afirmando que “hacer negocio no es ilegítimo siempre y cuando se respeten las reglas”.

Artículo completo en la web del Forum 2004.

¿ Los gobierno están subcontratando el llamado tercer sector?

Si, sin duda. Los gobiernos dicen que donde no llegan ellos esperan que lleguen estas entidades privadas, pero no hay duda que lo que hay detrás de esto no es más que una subcontratación de aquello que podríamos llamar garantías de los derechos universales. Es posible, que este tipo de subcontratación que se da en Obra Sociales, Fundaciones, ONGs, etc.. que en muchos casos además reciben subvenciones gubernamentales, lo que se está consiguiendo es una manera de frenar el golpe, a ojos de las personas, hay derechos que no son los estados quienes los garantizan, sino que son estas entidades las que les dan acceso. Así que cualquier reclamación de tal derecho es frenada por la entidad correspondiente.

¿Las ONG, Fundaciones, etc., funcionan como entidades solidarias o son empresas disfrazadas bajo ese tipo de paraguas?

En primer lugar, vaya por delante mi respeto y admiración a todo aquel que trabaja o colabora en estas entidades. Por otro lado, quisiera plantear el hecho de que muchas de estas entidades, pese a tener una forma jurídica de economía social, funcionan como empresas capitalistas. Compiten por los fondos públicos y privados entre ellas, y muchas veces se convierten en elementos de publicidad corporativa de grandes empresas, porque saben que esa es la manera de conseguir mayores donaciones de estas. Este es un hecho preocupante si lo enfocamos de nuevo desde un punto de vista más primario: Si la función de una entidad social, es trabajar en la redistribución de rentas, pero a la vez es un elemento de marketing del capital, y es visto por este como una inversión que le generará beneficios. ¿Podemos asegurar que conseguimos esa redistribución?

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