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La Reforma Laboral y la Responsabilidad Social de los Agentes Sociales (patronales y sindicatos)

Hace tiempo que quería escribir sobre ésto, si bien, para evitar malos entendidos, era preferible dejarlo cada vez que me lo planteaba. Hace mucho tiempo que creo que las asociaciones empresariales y patronales como CEOE, FEPYME o Foment del Treball y PIMEC, en Catalunya, y los sindicatos mayoritarios, andan pecando de una problemática muy extendida durante los años de bonanza en España en muchas de las Organizaciones No Gubernamentales.

La mayoría de estas entidades, las cuales partían de un modelo de cuotas de pertinencia y dedicación de tiempo de forma altruista por parte de sus asociados, han crecido exponencialmente en estructura durante los años de crecimiento económico en España. El problema es que en la mayoría de los casos esos crecimientos no eran para nada proporcionales a su crecimiento en afiliados, si no que incluso en algunos casos decreciendo en afiliados estas entidades seguían creciendo en base a transferencia de dinero público y subvenciones por proyectos que servían básicamente para cubrir gastos de personal estructural.

Durante muchos años, la lógica con que se ha gestionado estas entidades ha perdido en buena parte el objetivo institucional por el que se fundaron, hacer de lobby en defensa de los intereses de sus afiliados o asociados. Se han gestionado como si fueran empresas que debieran aumentar su facturación en servicios y su estructura, para de este modo demostrar una supuesta fortaleza hacia el exterior en su objetivo último, el de defender los intereses de sus socios.

El problema es que durante todo ese tiempo lejos de ser capaces en muchas ocasiones de ser socialmente responsables, y de cooperar con la administración buscando el interés común, se dedicaban a recibir dinero de las administraciones para crecer aumentado así su clientelismo. Esto les ha llevado a una gran dependencia de ese dinero y a tener que reestructurarse durante los últimos meses.. De poco sirven organizaciones que se limitan a defender intereses sin ser capaces de renunciar a nada por el interés de la región. Es increíble que ni de las patronales ni de los sindicatos salgan recetas para salir de la crisis, para aumentar el empleo, y para mejorar la competitividad real. Esperan sólo que el color político que mande en cada momento plantee medidas que sean lo más convenientes posible para sus intereses a corto plazo, pero en ningún caso se plantean como esas medidas afectaran a las generaciones futuras en el medio y largo plazo.

Vaya por delante que no estoy de acuerdo con la Reforma Laboral presentada por el Gobierno del Partido Popular, no creo que la flexibilidad del despido y la poca seguridad en el trabajo sean las fórmulas para que en este país se cree empleo. Pero aún no estando de acuerdo para nada con esa fórmula, tampoco soy capaz de entender la escasa o nula capacidad de los sindicatos para plantear alternativas a esa Reforma Laboral que vayan más allá de la protección de derechos y que incidan directamente en la creación de empleos. Creo que en estos momentos de crisis económica los sindicatos y la patronal tendrían que ser capaces de aportar algo más a la sociedad que posturas enquistadas en defensa de los intereses del lobby a que representan, y sin duda, tendrían que ser capaces de llegar a acuerdos que por el bien del país fueran más allá de un marco de regulación laboral más o menos flexible en el despido.

La exigencia conjunta de Patronal y Sindicatos al gobierno de medidas de estímulo real de la competitividad como la inversión en I+D, la dotación presupuestaria para iniciativas de desarrollo local, incentivar la contratación con fórmulas nuevas, subir los niveles impositivos de las grandes empresas y de la banca, por ejemplo, serían una manera de concretar medidas que cualquier gobierno se vería obligado a desarrollar. Lo que está pasando, la falta de propuesta real, la falta de acuerdos, el apego al modelo clientelista ya conocido, lleva a que cualquier gobierno pueda acabar decidiendo las medidas sólo, y llevándolas al terreno que le interesa, aunque luego no sirvan absolutamente de nada.

En definitiva, la búsqueda de un consenso entre Patronal y Sindicatos hubiera sido la mejor forma, pero no tanto un consenso de una nueva reforma laboral, si no un consenso en medidas a desarrollar por nuestros gestores públicos para ayudar a la competitividad de nuestra economía.

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¿Economía Social o Economía de subsidio?

Publicado en Socialdemocracia.org el mes de Junio de 2008. Jordi Tort Reina

La UE promueve muchas políticas que parecen ir destinadas a redistribución de rentas, y desarrollo local.¿Son realmente medidas correctoras que garantizan igualdad a largo plazo, o simplemente son medidas temporales que ayudan a integrar al sistema a aquellos que se encuentran fuera?

Actualmente, el mundo se mueve bajo los parámetros de la economía de mercado, a veces incluso hay quien define la economía según la definición que le da el sistema capitalista, se cree que la búsqueda del bien individual, acabará por traernos el bien colectivo, y esa utopía dista mucho de ser real.

La economía, en realidad, no es más que un sistema institucional que existe en cada sociedad para definir, identificar, normalizar, distribuir y organizar los recursos, con el fin de satisfacer las necesidades legítimas de las personas intergeneracionalmente. La economía, es un generador de pautas de comportamiento y valores para las sociedades, y el neoliberalismo no es una excepción en este caso, promoviendo valores como la acumulación de bienes, el individualismo o la competencia continua.

¿Donde esta el problema? Empieza cuando instituciones como el FMI, Fondo Monetario Internacional se acogen al modelo neoliberal dejando de lados modelos que apuestan claramente por la redistribución de rentas, modelos sociales y solidarios. En realidad, el poder esta concentrado allí donde está el capital, y todas las decisiones políticas afectan al desarrollo de las diferentes economías mundiales, y pasan de ser decisiones políticas a ser decisiones económicas tomadas por los que dominan el sistema.

El único modo desde el que se puede luchar contra ese sistema pasa por revertir de algún modo la redistribución del ingreso, pero no con medidas encaminadas a ofrecer subsidios a los que tienen menos. No podemos sólo cubrir las necesidades vitales de estos a cambio de que sigan estando marginados, o a cambios de integrarlos a un sistema económico que sigue promoviendo las desigualdades. ¿De que sirven, por ejemplo, los subsidios agrarios, si las tierras siguen siendo de los mismos, y con esto sólo conseguimos solucionar el problema mientras dura ese subsidio? Los subsidios, lo único que buscan es aumentar la capacidad de demanda de los subsidiados, de este modo, a aumento de la capacidad de demanda, aumento de precios, por tanto lo único que conseguimos es equilibrar la situación en el mismo sitio, pero con un nivel de precio más alto, cosa que repercute directamente en un aumento de los beneficios de los que poseen el capital. ¿Podemos llamarle a eso redistribución de rentas? Además, la economía de subsidio aumenta el pillaje y la economía sumergida, ya que se busca el acceso a este tipo de subsidio para mejorar los niveles de renta, en lugares donde estos subsidios son de acceso habitual. Optar por una redistribución de propiedades entre aquellos que las trabajan puede ser una opción muchísimo más justa, sobretodo en la agricultura.

¿Existen otros sistemas que puedan garantizar la redistribución de rentas?

Si, en primer lugar debiéramos generar una economía productiva social, a modo de cómo esta ocurriendo en América Latina, donde se están sustituyendo las empresas de capital por empresas cooperativas, mutuales o sociedades laborales. Se ha demostrado que empresas que no iban a superar las crisis de Argentina, Brasil, y otros países han revertido la situación en el momento que han pasado a ser propiedad de los trabajadores. ¿Cual era el problema? El capital busca como objetivo maximizar el beneficio, por el contrario los trabajadores tienen como objetivo cubrir necesidades básicas, esto hace que las empresas que no sean rendibles para un sistema, si que lo sean para el otro. En cuanto el rendimiento del capital es mayor en otro lugar o sector, los neoliberales no le ven el sentido a continuar teniéndolo invertido en el mismo lugar. En América, tanto Lula como Kirchner han creado Ministerios de Economía Social y Desarrollo Local que promueven esta nueva economía en ambos países. Eso es exportable al sistema europeo, siempre que los poderes quieran.

Por otro lado se tiene que invertir la tendencia a la privatización de servicios públicos como educación, salud, transporte, etc. Seria importante que no existiera lucro con el acceso de las personas a derechos básicos y universales.

También se debe trabajar en la educación de forma transversal valores como la solidaridad, cooperación, compromiso, etc.., para que las nuevas generaciones tengan una visión más amplia de la economía que las actuales, educadas bajo la tutela del pensamiento único.

Se debe pensar en poner un límite a la acumulación de capital, no puede ser que el capital crezca de forma geométrica en manos de las mismas personas y países, a la vez que disminuyen los recursos de otras personas y regiones.

A nivel local, deberíamos pensar en un sistema impositivo que no fuera lineal, y mucho menos basado sólo en el nivel de rentas. Hay que tener en cuenta de algún modo el coste de la vida en cada lugar a la hora de calcular el nivel impositivo. Quizás se debieran gravar más los consumos de determinados productos a los que sólo tienen acceso algunos, y rebajar los niveles de gravamen de productos de primera necesidad, incluso no gravarlos, para ayudar al acceso a los mismo. De este modo, conseguiremos realmente que los que más disponen, aporten más a las arcas del Estado, y el estado debe invertir ese dinero en garantizar servicios básicos.

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¿Queremos ciudades dormitorio?

El gran proceso de expansión de superficies comerciales fuera de las ciudades, unido al crecimiento del precio de la vivienda, que ha producido un efecto de salida de las grandes ciudades, como Barcelona, Madrid, Valencia a ciudades de su periferia, esta produciendo un crecimiento desproporcionado de éstas, además de una desertización de sus calles durante muchas de las horas del día.

La situación del precio de la vivienda es algo que tiene difícil solución, y lo que es peor, pocas soluciones que no sean negativas para alguien, ya que una rebaja en los precios, seria muy dura para aquellos que tienen su vivienda hipotecada por una entidad financiera; y que los precios sigan al alza dificulta el acceso a aquellos que todavía no disponen de ella.

En lo que si podemos trabajar de forma más inmediata y con mayores garantías de éxito, y desde los gobiernos estatales, autonómicos y locales debiera ser imprescindible hacerlo, es en dotar de vida a estas nuevas ciudades de las áreas metropolitanas, potenciando el comercio local, y limitando la creación de nuevas superficies comerciales que no son más que operaciones inmobiliarias de las grandes constructoras. En Catalunya ya se dispone de legislación autonómica para la fijación de esos límites, y eso está ayudando en parte a que sea una de las comunidades autónomas en las que hay menos Superficies comerciales por número de habitantes, y que no esté desapareciendo el comercio local, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer.

Además, las administraciones locales también deben “mojarse”. Sí, deben decidirse por un modelo de ciudad dinámica, deben hacer una apuesta en ese sentido sin temer el posicionamiento de la oposición. Bajo mi punto de vista, éste no puede ser un debate ideológico, y debiera ser denominador común de todas las fuerzas políticas a nivel local, el potenciar el desarrollo económico y el comercio local de modo que las ciudades no pierdan vida, habiendo ganado población, y no pasen a ser ciudades dormitorio. Para esto, es necesario no sólo que los equipos de gobierno locales desarrollen un plan estratégico, de forma transversal entre las áreas de urbanismo y promoción económica y comercio, sino además que éste sea de consenso y apoyado por todas las fuerzas políticas.

Estos acuerdos y planes estratégicos pasan por la peatonalización de las zonas comerciales de la ciudad, dotar de parking gratuito o semigratuito esas zonas (por ejemplo con rebajas por compra en comercios adheridos a las asociaciones), ordenanzas municipales que limiten actividades en las zonas comerciales de la ciudad, tales como entidades financieras, despachos profesionales e inmobiliarias, entre otras, de las que están ya plagadas estas zonas, y potenciar el comercio de proximidad.

Además, se deben promocionar el alquiler de los locales, y los ayuntamientos deben intervenir en los casos de locales vacíos en zonas comerciales para que esto no suceda. El comercio es la imagen de nuestra ciudad, y es intolerable locales que perduren vacíos como puro elemento de especulación inmobiliaria.

El objetivo último debería ser la creación de entidades de gestión de las zonas comerciales de la ciudad, de las que formen parte Ayuntamientos y Asociaciones de comerciantes, esto significa que ambas entidades deben invertir en un frente común, y que estas entidades gestionen de forma profesional las áreas comerciales, del mismo modo que se hace en los centros privados, y los comercios deben ser conscientes de que su inversión en esa línea, va a ser la única manera de optar a la supervivencia, delante de los centros comerciales.

El otro gran punto que no se debe obviar en este desarrollo es el de que las zonas comerciales de nuestras ciudades tengan la oferta similar a la de los grandes centros comerciales, es decir, los comerciantes no deben tener miedo a situarse al lado de un Zara, por ejemplo. Al contrario, si soy un comercio de ropa con el mismo público objetivo que Zara, estar a su lado me garantiza que continuamente van a estar circulando por las inmediaciones de mi tienda mis clientes potenciales, lo que va a favorecer a mis ventas sin ninguna duda. La oferta de nuestro comercio local debe parecerse al máximo a la demanda de nuestros ciudadanos, y esto pasa por ofrecer también los comercios y los lugares de ocio, que con éxito ofrecen los Centros Comerciales.

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