Que no nos digan: “Lo perdió todo en el casino”

Estos días suena con fuerza la posibilidad de que un Gran Casino tipo Las Vegas, ya sea de inversores americanos o chinos, pueda ubicarse en Cataluña. Hoy la prensa local refleja que Gavà, la ciudad donde vivo, podría ser uno de los puntos donde ubicar ese Casino. Esto me hace replantearme ciertos aspectos, que creo que nuestros dirigentes políticos deberían tener en cuenta antes de facilitar o no dicha instalación.

Como ante todo en la vida, hay dos opciones. Intento obviarlo todo y quedarme con el titular en frío. Nueva actividad económica sobre nuestro territorio, generadora de millones de euros de inversión y de miles de puesto de trabajo no cualificados, que justamente son los que nos hacen falta para crear empleo entre aquellos que a día de hoy se encuentran en situación de desempleo.

Visto así, ¿quién es el valiente que se opone a eso? Parece imposible decir que no al caramelo que nos ponen en la boca, teniendo en cuenta la situación en la que nos encontramos. Pero mi respuesta es NO. Y sí, es un NO tajante y con mayúsculas. Intento justificarme desgranando los motivos que me llevan al NO.

Ubicación

Se habla de que si en Gavà se ubicaría donde ahora existen los campos de pequeños propietarios dedicados a producción agrícola. Bien, sin entrar a valorar el impacto ambiental, del que soy desconocedor, creo que hemos de tener en cuenta los siguientes aspectos. La actividad primaria es y será, en base a la escasez de alimentos debida a la superpoblación mundial, clave para aquellas sociedades que quieran evolucionar. Cuanto más difícil sea nuestro propio abastecimiento de comestibles, más dependientes nos hará de terceros territorios, y por ese motivo para mí es esencial proteger el Parque Agrario del Baix Llobregat de cualquier instalación que no sea productiva.

¿Cuantos cientos de años costaría recuperar la producción agrícola de esos campos si algún día el Casino cierra? Donde pones un ladrillo, nunca volverá a crecer una alcachofa o un espárrago. Hemos de modernizar nuestra actividad agrícola hacerla más eficiente, dotarla de mecanismos para que no sólo sobreviva, si no para que crezca y sea competitiva. El ejemplo de Holanda, o incluso de Almeria, hemos de tenerlo presente. Hay que innovar también en ese ámbito y conseguir explotaciones rentables.

Que significa ser terciarios

Continuando con el mismo discurso, creo que hay que invertir más en producir y menos en servicios. La economía nace del intercambio de productos. Si un territorio sólo produce servicios, no es un territorio con capacidad de desarrollarse. Los servicios, tanto privados como públicos, se sustentan gracias a la producción de sectores primario y secundario. Las economías basadas en servicios son absolutamente dependientes de aquellas que producen. La prueba la tenemos en la evolución de Asia. Asia produce gran parte de lo que se consume en Europa y USA, y por eso países como China o la India, están creciendo muy por encima de las economías occidentales, que incluso decrecen. Son algo así como la fábrica del mundo.

Si tradicionalmente Catalunya ha sido considerada uno de los motores de España, es porque su actividad productiva, concentrada básicamente en el área metropolitana de Barcelona, era la más potente del Estado. Debemos seguir apostando por la industria y la agricultura, como las dos fuentes de riqueza. La otra opción pasa por ser el servicio de las economías emergentes, es decir, el lugar donde los Chinos, los Indios y otros, se divierten. Es pasar a un tercer o cuarto plano mundial y a una dependencia absoluta.

Las leyes

Modificar las leyes laborales y/o de salud para poder recibir una inversión de ese tipo no creo que sea beneficioso para nuestra sociedad. Si se trata de convertirnos en los “criados de los nuevos ricos”, con sueldos precarios, condiciones laborales precarias, que afecten a nuestra salud, etc, ¿de que sirven tantos años de avances y de lucha de derechos?

Uno de los errores que a mi parecer han cometido los gobernantes de Europa y USA, es no proteger la competitividad de su economía con aranceles ligados al cumplimiento de los Derechos Humanos en determinados países, o incluso de normas medioambientales, o de derecho laboral mundial. Hemos dejado que en base a la explotación de personas y de recursos naturales y medio ambientales, otros países entraran en competencia clara con los nuestros que tienen normas que limitan fuertemente esos excesos. No es una cuestión de sólo de costes salariales en la producción la competencia asiática, si no más bien de todo el resto de costes añadidos civiles, medioambientales, etc.

Lo que no podemos hacer ahora, después de tanta lucha por los derechos de los trabajadores y de la salud de las personas, es destrozar todo por que otros buscan un lugar donde divertirse lejos de casa pero con sus normas.

Los valores

Sí, no todo vale. No podemos enseñar a nuestros jóvenes un modelo de desarrollo basado en la fortuna. Valores como el esfuerzo, la tenacidad, el trabajo, son necesarios para nosotros y las generaciones actuales. Un modelo de crecimiento basado en la fortuna, en el azar, en el juego, etc. no ayudaría a hacer entender a las nuevas generaciones que para evolucionar hay que esforzarse, que la formación y el trabajo es lo que enriquece a las personas, y no la fortuna.

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Archivado bajo Competitividad Regional, Gavà, Política

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